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¿Por qué Puntoyapunte ?

Lo que aquí se encuentra narrado no son historias opuestas, contrario al signo de puntuación, Punto y Apunte no tiene como objetivo cerrar de manera tajante el sentido que venía dándose le al relato, el propósito es imaginar un cúmulo de narrativas que van hilándose entre sí, que se pueden comprender tanto individual como en conjunto. La intención de estos apuntes es prevenir del olvido a estas narrativas, con la lectura de estas, inhalan vida de quienes las leen, respirando brevemente para mantenerse en el recuerdo.

Seguramente después de escribir en este blog mis amigos se sentirán aliviados que en las reuniones ya no hable de las mismas cosas que siempre salgo a relucir en las reuniones puesto que una vez escribiéndolas, se almacenarán aquí. “Sí, ya nos habías contado” responden hartos cuando intento iniciar por enésima vez el relato de aquella ocasión  en que dormí en el piso de un cajero automático de un banco, o  de la vez que me perdí por confiar en mi capacidad de orientación y estuve dando vueltas por una hora, de la vez que durante tres días mi cama y casa fue un vehículo donde pasé la noche más fría de mi vida, o de la chica que conocí en el que fue el hogar de Maria Antonieta  y que me contó que viajaba sola porque acaba de terminar el compromiso con su novio en un viaje que planeaban juntos,  o de las maravillas de la ciudad de las luces cálidas… etcétera, etcétera.

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¿Qué tienen de especial esas anécdotas, esas historias que repito incontable mente? Bueno, cuando las cosas le pasan a uno, se vuelven especiales. Es decir todos guardamos nuestros recuerdos de diversas maneras, algunos las escribimos y contamos (para mala suerte de los amigos, en innumerables veces), otros prefieren almacenarlas secretamente por su preciado valor. A mi no se me da mucho guardar en secreto los buenos recuerdos, las aventuras y emociones que una vez se hicieron conjuntas. Es por eso que saco a pasear esas memorias a menudo, con la intención de que no se les olvide que ocurrieron y que no se sientan abandonadas.

Aquí no hay más que la emoción de las cosas (sí, así como el libro de Ángeles Mastretta). Esas emociones que en el recuerdo guardan rostros, melodías, risas, caminos, olores y sensaciones. Aquí es pues, territorio de esas historias que habrán de preservarse.

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